DIRECTRICES MISIONOLOGICAS EN EL CONTEXTO DEL

ULTRAIMPERIALISMO  SIGLO XXI

Por

                                                 Máximo T. Hurtado Moscol

Escuela Misiológica Latinoamericana

Lima Perú

                       

 

 La intención de este trabajo, es  el mostrar que en el día de hoy,  se puede participar plenamente en todo el desafío intercultural e interreligioso, que se presenta en el múltiple mosaico de los pueblos de nuestro continente, y que ha partir de la premisa  que el Evangelio de Cristo  tiene, una dimensión transcultural, entonces queda por resolver algunas preguntas para nuestro tiempo, como por ejemplo ¿Qué significa comunicar el evangelio entre los Quechuas, Aguarunas, Pirus, Campas o Machiguengas que son pueblos originarios del Perú?

¿Significa forzarlos a expresar la fe según los modelos de adoración y evangelización mestizo-criolla o extranjera?  ¿Significa integrarlos a la vida nacional o denominacional sin respetar o por lo menos tomar en cuenta su idiosincrasia como pueblo? (Tito Paredes, pág 133)   Es tarea de hoy, que con urgencia se deba reflexionar y sensibilizar nuestra conciencia a fin de asumir actitudes transformadoras con el conocimiento de la realidad multicultural de América Latina, de tal manera que nos veamos comprometidos y comprometidas a participar de los nuevos retos que nos presentan los tiempos actuales.  ¿Cómo desarrollar actitudes sanas en una época en que predomina la exclusión social y cultural, o también la discriminación étnica?   Reflexionemos a la luz de un testimonio escrito por un pastor de la región del  Cuzco, según este pastor indígena, Cuzco significa “ombligo del mundo”. Personalmente le pedí a manera de una solicitud, que escribiera sobre la teología indígena, su historia, su espiritualidad; entonces cuando él habla de la evangelización a los quechuas o indígenas, del Perú profundo, lo hace en los siguientes términos: 

Estimado Pastor.

Que nuestro Dios Madre y Padre le bendiga en su salud y trabajo.

Pastor con las disculpas necesarias, me comunico recién con usted., porque de emergencia

viaje y en el campo no hubo posibilidades de la tecnología moderna, hemos estado techando

una nueva Iglesia eso nos llevo tiempo.

Pastor lo que decía en el último día fue lo siguiente:

Que la evangelización siempre esta dirigido a los pueblos originarios ya sea de parte de las Iglesias evangélicas como también católicos, nos dicen que somos pecadores, por eso algunas iglesias quieren construir  un templo de 200 metros de largo para evangelizar a los indígenas, pero nosotros decimos que nuestra fe, nuestra teología y nuestra espiritualidad es mas pro-

fundo que los supuestos evangelizadores, porque vivimos con Dios Creador del Universo en constante comunicación con toda su creación del gran ecosistema, lo que  estos hermanos que traen supuestamente el evangelio deberían preguntarse donde manifiesta Dios, allí es la teología, en nuestra comunidades la iglesia y comunidad es una sola, especialmente donde estamos como Iglesia Metodista si alguien tiene problemas todos se solidarizan con lo que puede, por ejemplo cuando hay sequía, inundaciones, heladas o nevadas todos hacen lo posible para sobrevivir y conservar la vida que es don de Dios, por eso la idea del ponente de Teología Aymará de Bolivia un hermano Huacaní decía en el mismo Recinto que todavía no nos vengan a evangelizar, es cierto nuestra Teología es mas avanzada que los europeos o de otros lugares que no comprenden nuestra Teología que no solo es la Trilogía es mas bien Tetralogía, lo único que no estamos permitidos por nuestros mayores ni los apus para escribir sino es por conservar nuestra cultura, y el sistema de dejar todos estos conocimientos, es por una historia oral, en el curso que llevamos Teología Indígena, los autores en muchos casos están desubicados de nuestra realidad especialmente de la cultura Quechua. creo que pastor en términos generales es lo que manifesté en la ultima parte. En espera de grata comunicación

Fraternalmente,

Claudio Conde “

 

De los autores a que se hace referencia el pastor indígena, los  que han escrito sobre Historia de la Religiosidad Indígena y Afro Latinoamericana, entre uno de ellos es Enrique Dussel, en sus trabajos escritos no ha podido cerciorarse de la verdadera historia, supuestamente ha incurrido en “vacíos históricos” en lo que respecta a la invasión española (1983:134). Para Dussel esto se llamó “conquista y evangelización”, para los mismo quechuas esto fue extermino total, fue una invasión.  El mismo pastor indígena Claudio Conde dice: “Estamos repitiendo lo que dicen los historiadores, que han escrito desde ciertas perspectivas”.  Exhorta el hermano indígena que, todo esto es motivo para producir una versión actualizada desde la perspectiva de los mismos implicados directamente, los quechuas.

 En el año l974, por iniciativa del Concilio Mundial de Iglesias, se pública un librito que plantea uno de los grandes problemas a la misión de la iglesia en los últimos tiempos, y que ha reglón seguido dice: “La creación de mitos fue un elemento importante de la educación colonial, desarrolló y perpetuó el mito del poder de la tecnología occidental y de la invencibilidad de Occidente, de la superioridad de la raza blanca “  (CMI 1974:28).  El argumento desarrollado va dirigido a demostrar que, la educación además de ser elitista , se ha convertido en instrumento de alienación y sometimiento de las masas populares y que,  este tipo de educación que se viene impartiendo, contribuye al subdesarrollo, y ahonda el abismo y la estratificación de clases, separando más a los ricos de los pobres.

Deja en claro que, existe una dominación de Occidente en el área educacional, frente a los países del Tercer Mundo, como es el caso de Asia, África o América Latina;  otro elemento que se ha considerado es que, además de esa experiencia de educación colonialista de occidente, también tiene sus efectos en el compromiso que tiene la Iglesia Cristiana frente a la educación.  En el caso particular, de lo ocurrido en el continente africano,  se ha dado lugar a que se levante una crítica frondosa,  en el cual se  menciona,  que ella estaba plagada de perjuicios religiosos y denominacionalistas, aún más  “su presentación del cristianismo fue hecho en términos de la cultura Occidental lo cual conduce al rechazo de la cultura indígena” (CMI 1974:19).

Estos conceptos permiten inferir, que los pueblos que están subyugados por la dominación capitalista de Occidente, tanto en su cultura, en la economía, en la política, o en la religión, están generando sociedades con personas que viven sujetas a toda forma de influencias opresivas, que permanecen ocultas a su percepción, y por lo tanto, están bajo su control. No hemos de sorprendernos entonces, si es que los misioneros latinoamericanos, van a ser dominados por sentimientos de insignificancia o inutilidad; se empeora la situación, si es que además de esa imposición cultural o religiosa, se le agrega la terrible y lacerante pobreza económica.

Todo esto, esta empujando a que se hagan revisiones a los enfoques y modelos misionales en los países del Tercer Mundo. Los pueblos africanos, asiáticos y latinoamericanos, a pesar de esa cruda y aplastante realidad, vienen experimentando nuevos surgimientos y renovaciones a favor de la obra misionera mundial. Paralelamente también misiones occidentales, tanto del Canadá, los EEUU y ciertos sectores de Europa, vienen haciendo lo mismo, con respecto a la Gran Comisión de Cristo, de:  “ y a todas las naciones- etnias primero debe ser predicado el Evangelio” (Mr 13.10).  Asimismo, se tiene que señalar una incongruencia: es muy cierto que las Misiones Cristianas Tercermundistas vienen movilizando más misioneros que sus colegas de Occidente, más en el momento de entrenar a esos misioneros en los países empobrecidos, lo hacen usando modelos u enfoques educativos del mundo occidental; eso  está provocando, mayores incoherencias desde el punto de vista cultural, social, económico y misionológico.  Estas  miles de misiones aproximadamente, están dándose cuenta que, no es lógico seguir usando modelos educativos tradicionales, que según la filosofía del mundo occidental, estas se caracterizan por su marcado individualismo o su racismo etnocentrista, o su práctica colonial feudalista. Hoy se reconoce que esto dificulta el desarrollo de la obra misionera mundial. Se ha logrado identificar que las misiones occidentales, casi siempre empiezan su tejido misional preguntando primeramente  ¿quién es Dios? , también se toma la actitud de  “voy representando a mi institución y esta se llama así, así, así”. Todo esto no permite una concertación, ni el cooperativismo en los países del Tercer Mundo. Por eso, todo esfuerzo misionero que venga del hemisferio norte hacia el sur, debe primero preguntar no por las cuestiones dogmáticas o doctrinales u institucionales, sino más bien ¿Cómo  y cuáles son las características histórico-culturales y religiosas del pueblo que se va a evangelizar-alfabetizar?. De esa manera se podrá equipar al misionero con actitudes de adaptación cultural; incluso a colocar una ética de renunciar a su propia libertad, como fue el caso del misionero Pablo de Tarso ( 1 Corintios 9.19-23). A consecuencias de esta toma de conciencia cultural, se pudo equipar con una nueva escala de valores, que llevaron a orientar y respetar los valores culturales del pueblo en misión.  En esa misma dirección, las misiones del Tercer Mundo deben tener conciencia clara, que aun dentro de su propio territorio, existen distintas etnias y culturas que tienen maneras “extrañas” de vida y pensamiento religioso y cultural. Por eso, estos misioneros transculturales están llamados a iniciar  sus agendas ministeriales, preguntándose y buscando acerca de los factores que son las raíces que provocan los problemas más acuciantes u injustos en la actualidad. ¿Qué es lo que produce atraso o subdesarrollo y en el cual casi siempre viene acompañado de un sistema de corrupción generalizada? ¿Hasta cuando este estancamiento socio-económico va a continuar? También cabe señalar que:  a la iglesia que se lanza a la evangelización mundial, como a sus misioneros transculturales,  que prontamente deben darse cuenta que, esas realidades de pobreza, injusticia, opresión y guerras interminables, son base e insumos para comunicar el Evangelio de manera más profética más contextual y encarnacional.

 

 

 

Examinando lineamientos en el entrenamiento misionero  del Hemisferio Sur

  Si hasta aquí, se ha venido contrastando entre educación misionera occidentalista, y  el intento de descubrir y practicar nuevos caminos de misión para el Tercer Mundo; a esto también se ha observado que en la preparación de misioneros africanos, cuyos moldes ideológicos mayormente responde no a sus realidades ni a sus cosmovisiones, sino que más bien, son copia fiel de los postulados filosóficos y teológicos del mundo capitalista occidental,  es pertinente describir y definir algunas otras características de la cultura dominante, que se mueve también,  en el campo del entrenamiento misionero:

a)  Excesivamente se piensa, se habla y se actúa como perteneciendo al mundo occidental, este condicionamiento arraigado en la cultura del consumo y del mercantilismo, deja sin vitalidad ni creatividad al misionero latinoamericano.

b)  La educación misionera de occidente, es excesivamente académica y puramente cerebral, y que se basa en los títulos académicos para darle cierta autoridad y rango ministerial a sus capas clericales.

c)   Se ha mencionado ya, que la educación teológica de occidente continua predominando y enseñoreándose sobre el sistema educativo en los países del Tercer Mundo. Ese tipo de currículo se caracteriza por, ser fragmentaria y ahistórica, porque al darle un poquito de Sociología, Antropología o Teología Sistemática, otros. De esa manera se esta cayendo en algo improductivo, con tendencias más burguesas. El aparato educativo se hace más burócrata y elitista, a lo que otro autor dijo que era una “educación de consumo”  (CMI 1975:14).

d)  El estilo educativo de occidente, también se caracteriza por su énfasis en la teoría y mucho menos en la praxis transformadora.

e)  Otro rasgo, es que supuestamente se desconoce lo que significa realmente la “conversión bicultural”, o también la “cruz cultural”. Parece oportuno, reiterar la dimensión transcultural del evangelio, porque este tiene que ver con el esfuerzo de cruzar barreras socio-culturales, o barreras lingüísticas. O cierta clase de tradiciones y mitos religiosos propios de los pueblos y civilizaciones antiguas.

f)    La educación desde el occidente, ha implantado exageradamente un sistema tipo mito y ha dicho que: la mejor manera de educar a los cristianos es a través de los libros; largas y penosas e interminables lecturas dominan en este estilo. Lo peor aún, este régimen lector han sido colocados violentamente dentro de culturas orales, en donde  que en estos pueblos no usan libros ni escrituras, sino que utilizan otras maneras de aprendizaje. Por eso al desconocer en que clase de cultura se esta cristianizando o alfabetizando, esto acarrea cierto desprecio u exclusión por los menos letrados. Es urgente tomar en cuenta dentro de las instituciones que forman misioneros, dar a conocer el tipo de pueblo en donde se va a realizar el esfuerzo evangelizador. Preguntarse ¿cómo es que  se educa la gente de este pueblo?. Cualquier misionero que quiera hacer obra en los países del Tercer Mundo, primero debe comprender por entero su historia y su espiritualidad. Por ejemplo: ¿cuál es la historia originaria de los negros tanto los de América Latina o del Caribe?

 Termino esta primera parte sintetizando que, el Evangelio de Cristo y su reino fue dado a todo el mundo, y este no es monopolio de un solo pueblo o cultura. A esto se puede constatar que existe un sistema cultural que predomina en lo socio-económico y en lo religioso, a partir de los países que conforman el mundo capitalista occidental. A partir de esto, se ha implantado un sistema educativo que no induce a la transformación y al desarrollo de los pueblos. Antes bien, desde adentro y desde afuera de los pueblos margínales del hemisferio sur;  sigue predominando el perjuicio racial y cultural, peor aún es,  cuando se desprecia a los otros por causa de su cultura o su religión, o su color de su piel, o también su condición económica. Se puede constatar que aún persisten modelos imperialistas de dominación y colonización, ejecutado por las llamadas “agencias misioneras”, y otras instituciones de comercio transnacional.

 

Solidez en la instrucción de misioneros

Es necesario preguntarse ¿qué tipo de misioneros se necesitan para los tiempos convulsionados de hoy ?. Alguien ha dicho que se necesitan misioneros que estén capacitados en el campo de la Antropología, tanto en lo cultural como en la Antropología de la Religión, ya que ambas aportan en la construcción de los nuevos modelos de entrenamiento de misioneros transculturales. Ahora bien, si se estableciera que una capacidad en el misionero de hoy es, entender el funcionamiento del sistema religioso de los pueblos, explicar sus significados y su función, entonces el siguiente paso es, indagar que dicen los antropólogos de la religión. Básicamente los que se dedican al estudio científico de los fenómenos religiosos, dan a conocer que existen cuatro formas de estudiar la religión de un pueblo, y son: la intelectualista, la funcionalista, la simbolista, y por último la estructuralista, cada una de estas escuelas tienen sus respectivos autores y autoras, producto de sus experiencias de campo, han escrito obras que orientan el trabajo (B. Morrís 1995: 225). Para este autor, existen culturas ágrafas y culturas modernas, las primeras se caracterizan porque su pensamiento religioso es fundamentalmente místico dando relieves notorios a los objetos como por ejemplo las piedras, árboles, animales y otros objetos naturales, a los cuales se les asigna que ellos son portadores de poderes místicos y espirituales, Que ellos contienen elementos sagrados (B. Morris 1995:277). Por otro lado al señalarse sobre la cultura moderna, y para referirse a ella, toma como ejemplo la forma de pensamiento europeo y lo describe como:   a) naturalista, en el sentido de que la percepción esta controlada por los órganos de la vista y el tacto, de forma que tiende hacia la “objetividad”;  b) las emociones son cada vez menos importantes, con relación al mundo natural, generalizaciones inductivas, de tal forma que ciencia y sentido común son prácticamente lo mismo;  c) por falta de orientación mística, el pensamiento europeo libera nuestra sensibilidad natural a las contradicciones y nos permite percibir el mundo como algo separado y diferente, como algo que ha de ser controlado y dominado (B. Morris 1995:229). Estas dos formas de concebir el pensamiento religioso, el uno místico y el otro “lógico”; siendo así estas dos esencias de la cultura la una ágrafa y la otra moderna, llevan a proponer que, si un misionero(a) europeo-occidental va en misión hacia los pueblos del África, o si este mismo misionero(a) lleva su religiosidad basada en su racionalidad a los pueblos alto andinos del Perú, y no hace ese deslinde en las formas del pensamiento religioso y cultural. Entonces,  se vuelve a repetir lo mismo que hicieron los españoles cuando invadieron las tierras del Tawantinsuyo, hace más de 500 años atrás. Ellos cometieron un genocidio cultural y religioso, se dedicaron a eliminar toda clase de religiosidad todo misticismo u/o tradiciones orales de sus ancestros, creyendo que era algo diabólico. Entonces queda decir que,  para el quechua hablante, o el aymará, o algunos grupos étnicos de la amazonía, y esto lo ha señalado Morris que: “la percepción de los pueblos primitivos estaba impregnada por la emoción y su pensamiento preso de una expresividad mística y personal, era más correcto afirmar que los pueblos primitivos, más que meramente percibir, participaban de la comunión con la naturaleza (1995:228); además implica que a todo esto se le daba un sentido de “unidad cósmica”. En cambio el europeo-occidental no ve las cosas así como las interpreta el místico-aborigen, el occidental antes bien, aplica las reglas de la filosofía “hegeliana” o el evangelicalismo dogmático de Karl Barth. Son dos formas de cultura y pensamiento religioso totalmente diferentes, esto tienen que tenerlo claro los misioneros, los que van del norte hacia el sur o viceversa, del hemisferio sur hacia el norte. A partir de esto pues, se pretende proponer que las misiones transculturales cristianas post-modernistas hagan un mayor uso de las investigaciones antropológicas, culturales y religiosas; que al hacer el cometido de “id” a las etnias-pueblos-naciones y haced discípulos, basen sus enfoques en un entrenamiento riguroso e interdisciplinario; pues de esa manera podrán conocer y aplicar mejores métodos para la extensión del Reino de Dios, iniciado ya por Jesucristo.

 

 El desafío por alcanzar a las grandes mayorías.

En el libro titulado “Operación Mundo” (1995), el autor hace un gráfico mostrando una comparación de las cinco mayores creencias religiosas misioneras mundiales; la primera de ella es la religión musulmana, que para el año 2000 ellos eran o son alrededor de 1400 millones de adherentes. Por otro lado también indica que los seculares / ateos son o serán con un aproximado de 800 millones de la población mundial (P. Johnstone 1995:189). Estos datos estadísticos que dan cuenta del panorama mundial, son relevantes para también referirse al tema de la religión en el Perú. Porque para el año 2007, cuando se realizó un Censo Nacional, una cifra que arrojó ese nueva configuración religiosa, dio como resultado que cerca del 8% de la población nacional, se declaró “no practicar ninguna religión” mejor dicho encuadran en el rubro de los llamados secularistas y ateos. Esto fue sorpresivo para un país, que hace poco tiempo se sostenía una hegemonía religiosa católica romana, este sistema dominaba totalmente el pensamiento y la práctica religiosa de los peruanos. Por ese motivo tal vez el vocablo “religión” suena en nuestro medio social como algo destructivo, inútil e improductivo; el concepto religión hoy esta estigmatizado y afrentado por las grandes mayorías empobrecidas y excluidas del país. No es para menos pues, el tipo de religión inquisitorial romana, practicado desde mucho siglos atrás, ha dejado grandes secuelas en todo desorden de vida. En cambio suena totalmente distinto cuando los antropólogos conceptúan a la religión como parte del sistema cultural de los pueblos, como es el caso de Clifford Geertz o Mircea Eliade o también Brian Morris, todos ellos hacen sus teorías desde una perspectiva cultural de occidente-oriente. También cito  al peruano José C. Mariategui, pues en su libro “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”, este tiene un capítulo titulado “El factor Religioso”, desde la página 162 hasta 185,  él describe esas realidades históricas, culturales – religiosas de los antiguos peruanos: “La religión del Tawantisuyo, por otro lado, no violentaba ninguno de los sentimientos ni de los hábitos de los indios. No estaba hecha de complicadas abstracciones, sino de sencillas alegorías” (1928:166). La religión como sistema de cultura y parte orgánica y esencial de la vida de los pueblos, tiene aspectos positivos. Quizás desde los dogmatismos foráneos sean calificados como demoníacos; pero los que ofrecen  la Antropología de la Religión,  invitan a que se vea y se analice a la religión como parte de la vida del ser humano, que estas “creencias” están hechas para ayudar a la humanidad en general, y no para condenar o hundir a su prójimo que lo practica. Por ejemplo Mircea Eliade cuando desarrolla su teoría dice que: “el deseo del hombre religioso de vivir en lo sagrado equivale, de hecho, a su afán de situarse en la realidad objetiva, de no dejarse paralizar por la realidad sin fin de las experiencias puramente subjetivas, de vivir en un mundo real y eficiente y no en una ilusión” (1973:31). El carácter positivo de la religión, es que ayuda a entender la situación que se esta viviendo, cada realidad es interpretada en medio de la cotidianidad, que a la luz de la experiencia religiosa, ella explica argumentadamente las complejidades del sufrimiento humano. Mucho más categórico es Clifford G. que tomando una cita en su libro, lo dicho por Malinonski, el cual alude que: “la religión ayuda al hombre a soportar situaciones de stress emocional” (1990:99). Justifica este autor su postura, porque para él, el hombre religioso crea mitos o dioses que le ayuden a soportar esas incongruencias del melodrama humano, como es la pobreza o el sufrimiento. La religión entonces según él  “es uno de los factores que empujan a los hombres a creer en dioses, demonios espíritus, principios totémicos o en la eficacia espiritual del canibalismo (un amplio sentido de belleza o una deslumbrante percepción del poder son otros), pero la existencia de desconciertos, sufrimientos sino que constituye su màs importante campo de aplicación” (1990: 105). La experiencia religiosa no solo intenta explicar los factores que producen el sufrimiento, la miseria; sino que también ese “estado de cosas” es un campo de acción fértil. A medida que la desgracia y el sufrimiento humano crece, mayor será que el hombre busque en la religión ese poder sanador y restaurador de la vida. Esto último, servirá para desarrollar la propuesta teórica que lleve a una praxis misionológica de transformación, en los países del Tercer Mundo.

 

La educación misionera en este momento crucial

El Dr. Gabriel Barú, misionero en el continente africano, ha dicho que: “África es uno de los continentes más pobres del mundo, y se encuentra muy limitado para seguir el ritmo de las misiones contemporáneas”. Esto fue expresado recientemente en el Congreso Mundial de Misiones, llevado a cabo los días 04 al 06 del mes de Noviembre del 2009, en la ciudad de Lima, Perú. Una gran mayoría, estaría de acuerdo que tanto África, Asia o América Latina allí, la gente se esta muriendo por falta de alimentos, de agua, o de medicina. Es sorprendente estas noticias,  porque es en estas regiones donde el cristianismo evangélico viene creciendo cada día. Del mismo modo se ha de tomar en serio lo que dice Arturo Papíni, cuando menciona que hoy en día se ha constituido un ¡ultraimperialismo!.  “Que es un monopolio del poder económico alcanzado por la mayor centralización del capital por los países más desarrollados industrialmente del mundo ha creado un súper cártel mundial el ultraimperialismo (Papini 2003: 47). Todo esto induce a compartir nuevas propuestas metodológicas, que en la medida en que siga  creciendo la pobreza, el desempleo, la injusticia, la explotación, y toda clase de sufrimiento, el ser humano desarrollará o ya ha desarrollado una religión que le ayude a soportar ese sufrimiento acumulado por siglos. La religión verdaderamente vivida, se equivocará si es que solo se convierte en un paliativo,  o en una pastilla tipo Antalgina, para quitarle el “dolor de cabeza”, o para curar su “stress emocional”. Lo cierto es que, se encontrará con una fuerza que le ayude a restaurar su identidad cultural o la transformación socio-económica de sus conciudadanos. Si es claro, que las buenas noticias presentadas en la persona de Jesucristo, aplica y trasciende todas esta necesidades,  “y al ver las turbas fue movido a compasión respecto de ellas, pues estaban extenuadas y dispersas como ovejas que no teniendo pastor”  (Mateo 9:36). Aquellas gentes que vivían en la cotidianidad del sufrimiento, que fueron miles de miles, estos mismos fueron los que buscaron  intencionalmente a Jesús de Nazaret. Ante todo esto, si hay algo más que señalar es que, Jesús se encarnó en esa realidad del pueblo sufriente. Por eso, “ toda obra misionera que se resista a encarnar su pensamiento y su acción en las peculiaridades del lugar en que predica esta resistiendo a Aquel que se hizo carne y habitó entre nosotros” (ISAL 1965: 132). Las nuevas generaciones de misioneros transculturales, así como lo fueron en tiempo de Jesús, deben entender que su contribución misionera debe tener dos aspectos claros: La encarnación y la preocupación cultural. De es manera, se estaría impulsando el nacimiento de una sociedad más justa para América Latina, Asia y África, y todo lugar de la tierra.

 

Conclusiones

Se ha hecho mención de los países del Tercer Mundo, y de una manera metodológica me he particularizado por el Perú, porque es un país cuyas realidades conozco. Una de las riquezas de este país milenario es la  “existencia de sus muchas lenguas y culturas, vigentes en su medio y capaces de contribuir al desarrollo del país como totalidad. Pero éstas no siempre son estimadas en todas sus potencialidades. Esta diversidad llega a ser vista como un obstáculo para la intercomunicación y, en muchos casos, los rasgos locales llegan a ser considerados como un estigma que hay que borrar para ser aceptado. Es preciso reconocer que subsisten conductas discriminatorias por causa del origen étnico, la lengua, la religión y la procedencia social y geográfica. El gran reto de la educación frente a la pluriculturalidad es promover la interculturalidad como principio fundamental para la unidad nacional”  (Universidad César Vallejo s/f pág. 214). En la educación misionera, el contenido transversal referido a la pluriculturalidad se incluye para fomentar la afirmación del misionero y la misionera en su propio universo social, desarrollar su autoestima, valorar su lengua y su cultura, y promover la apropiación selectiva, critica y reflexiva de elementos culturales de otras sociedades, siguiendo el enfoque de la interculturalidad.

La obra misionera debe entonces echar mano de un quehacer interdisciplinario, sobre la base de las Ciencias Sociales, como es el caso de manera estratégica de la Antropología de la Religión, esto también ayudará a que se orienten mejor los modelos de entrenamiento para misioneros transculturales.

Toda obra misionera, dentro de sus parámetros educativos, debe proveer conocimiento y experiencia práctica en análisis cultural, bajo los conceptos de “mapa cultural”. El resultado de dicho análisis es la habilidad de identificar los elementos que están enraizados en la cosmovisión de los pueblos.

Todo participante de la obra misionera, debe aprender como desarrollar una teología bíblica que toque los puntos clave de la cultura y la cosmovisión.

Todo participante de la obra misionera debe adquirir una experiencia y una teoría en el desarrollo de su ministerio para un cultura específica. A todo esto, es preciso que se faciliten nuevas formas de vida comunitaria más flexibles y móviles, en las que los intelectuales comprometidos en el mundo, junto con pastores y teólogos, maestros y misioneros, hallen la orientación del Espíritu Santo.

 

 

Bibliografía citada

- Consejo Mundial de Iglesias,    Educación para la liberación y la Comunidad

                                                     Editorial La Aurora, Buenos Aires, Argentina 1975

 

- Dussel Enrique                         Historia General de la Iglesia en América Latina.

                                                    Introducción General a la Historia de la Iglesia en

                                                    América Latina, Tomo I/1, Salamanca, Ediciones

                                                    Sígueme, 1983

 

- Geertz Clifford                           La interpretación de las culturas, Editorial Gedisa,

                                                    Barcelona España 1990 (Primera Edición 1973 NY)

 

- Johnstone Patrick                     Operación Mundo, Editorial Unilit, Colombia 1995

 

 

- Iglesia y Sociedad en América Latina( ISAL),    Hombre, Ideología y Revolución en

                                                                                                                                       

                                                    América Latina   Montevideo, Uruguay  1965

 

- Mariategui José C.                     Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad

                                                     Peruana. Editora Amauta, Lima Perú  1980.

 

 - Mircea  Eliade                           Lo sagrado y lo profano,  Ediciones Guadarrama,

                                                    Madrid , España  1973

 

- Morris  Brian                             Introducción al Estudio Antropológico de la Religión

                                                    Ediciones Paidos, Barcelona, España  1995

 

-  Papini Godoy Julio A.              Ultraimperialismo,  Lima, Perú   2003

 

- Paredes Tito,                           El Protestantismo en el Ecuador, Perú y Bolivia

                                                   Tesis doctoral Lima, Perú

 

- Universidad César Vallejo       Diseño Curricular, s/f Lima, Perú,  Facultad de 

                                                   Educación